Debates y reflexiones en torno a las políticas públicas locales de acceso al consumo: el caso de la Feria Franca de Villa María.

Guido Raul Gasparrini y Gabriel Alejandro Suarez Fossaceca

Otra Economía, vol. 13, n. 24: 126-135, julio-diciembre 2020. ISSN 1851-4715

 

 

Debates y reflexiones en torno a las políticas públicas locales de acceso al consumo: el caso de la Feria Franca de Villa María.

 

Debates e reflexões sobre políticas públicas locais de acesso ao consumo: o caso da Feira Franca de Villa María

 

Debates and reflections on local public policies for access to consumption: the case of the Franca Fair of Villa María

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Guido Raul Gasparrini *

ggasparrini11@gmail.com

Gabriel Alejandro Suarez Fossaceca**

lic.gabrielsuarez@gmail.com

 

 

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Resumen: La situación económica actual de la Argentina en este año 2020 es la síntesis de procesos que dependen de lógicas globales como así también dinámicas generadas por políticas de gobierno de encuadre nacional en el período 2015-2019. En este marco, estamos en presencia de un abanico de problemáticas que se expresan en desigualdades y asimetrías en el plano social, como así también en lo que respecta a lo económico. En este panorama, algunos gobiernos locales generaron respuestas adaptativas al contexto en que se encuentran, llevando a cabo distintas políticas orientadas a accionar sobre los mercados en beneficio de los consumidores y productores locales. Se trata de políticas públicas orientadas al consumo, que buscan interferir en las cadenas de valor, mejorando las condiciones de acceso a los productos, así como también la producción de los mismos. El propósito de este trabajo es introducir una serie de discusiones y efectuar reflexiones en torno a las políticas públicas a nivel local centradas en el consumo, tomando un caso concreto de análisis, la “Feria Franca de Villa María”. Se propone poner en común una serie de ejes de debate en torno a las políticas de consumo, que a nuestro entender adquieren relevancia a la hora de gestionar dichas políticas.

Palabras claves: políticas públicas, consumo, economías locales

 

Resumo: A situação econômica atual da Argentina neste ano de 2020 é a síntese de processos que dependem tanto da lógica global quanto da dinâmica gerada pelas políticas governamentais de âmbito nacional no período 2015-2019. Dentro dessa estrutura, estamos diante de uma série de problemas expressos em desigualdades e assimetrias na esfera social, bem como em questões econômicas. Nesse cenário, alguns governos locais geram respostas adaptativas ao contexto em que se encontram, realizando diferentes políticas que visam operar nos mercados em benefício dos consumidores e produtores locais. São políticas públicas voltadas para o consumidor que buscam interferir nas cadeias de valor, melhorando as condições de acesso aos produtos e sua produção. O objetivo deste trabalho é apresentar uma série de discussões e refletir sobre políticas públicas em nível local voltadas para o consumo, tomando um caso específico de análise, a "Feira Franca de Villa María". Propõe-se compartilhar uma série de eixos de debate sobre políticas de consumo, os quais, em nossa opinião, adquirem relevância ao gerenciar essas políticas.

Palavras-chave: políticas públicas, consumo, economias locais

 

Abstract: The current economic situation of Argentina in this year 2020 is the synthesis of processes that depend on global logic as well as dynamics generated by government policies of a national framework in the 2015-2019 period. Within this framework, we are in the presence of a range of problems that are expressed in inequalities and asymmetries in the social sphere, as well as in economic matters. In this scenary, some local governments generate adaptive responses to the context in which they find themselves, carrying out different policies aimed at operating on the markets for the benefit of local consumers and producers. These are consumer-oriented public policies that seek to interfere with value chains, improving the conditions of access to products, as well as their production. The purpose of this work is to introduce a series of discussions and make reflections on public policies at the local level focused on consumption, taking a specific case of analysis, the "Feria Franca of Villa Maria”. It is proposed to share a series of axes of debate regarding consumer policies, which in our opinion acquire relevance when managing these policies.

Keywords: public policies, consumption, local economies

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Introducción: Contexto problemático y principales fundamentos conceptuales de la Feria Franca de Villa María

 

La globalización es un proceso que atraviesa todas las latitudes del globo terráqueo, incluida América Latina. En los tiempos que corren, la información se traspasa en microsegundos de un continente a otro, es notable la rapidez de la expansión y transferencia de capitales, y la vieja categoría del Estado-Nación queda obsoleta para explicar los procesos sociales. Es de esta forma que se puede hablar de una configuración social que traspasa al estado nacional, un estado global que penetra y genera ciertos procesos en los distintos territorios.

Uno de los procesos que se evidencia en el marco de la globalización es la creciente concentración económica, con la consolidación de actores globales como las empresas multinacionales y transnacionales. En la actualidad, el 1% de la población mundial controla el 82% del dinero que se genera en el mundo, o en otras palabras, 8 personas en el planeta poseen la misma riqueza que la mitad más pobre.[1] El perfeccionamiento tecnológico y logístico de los actores económicos más poderosos en términos económicos, permiten monopolizar los procesos de producción, industrialización, distribución y comercialización. De esta manera, cada vez son menos las empresas que concentran más producción y ganancia.

A esta tendencia global, se le sumaron entre 2015 y 2019 políticas nacionales de desregulación económica, aplicadas por un gobierno que representa la restauración del proyecto neoliberal en nuestro continente. En el plano nacional, el anti-intervencionismo estatal, materializado en acciones de omisión en torno a los mercados económicos, produce una acentuación de las lógicas globales, generando cadenas de valor monopólicas u oligopólicas. En efecto, la oferta de productos se concentra en pocas empresas que logran controlar los precios a su voluntad, condicionando fuertemente el consumo. Por el volumen que manejan en el mercado y por su alta integración vertical, estos grupos dominan la cadena productiva y tienen fuerte poder fijador de precios repercutiendo negativamente sobre todo en los pequeños agentes de la cadena no integrados.

Además, la eliminación de barreras impositivas a las exportaciones y el fomento de las importaciones producen dificultades para las economías regionales, que generalmente están orientadas al mercado interno. Esto, sumado a la liberación del tipo de cambio (un dólar alto), se traduce en una pérdida de competitividad de los productores locales y regionales, a la par de altos procesos inflacionarios y por lo tanto una caída del poder adquisitivo de los sectores asalariados, con consecuencias desfavorables en el consumo local.

El segundo proceso que se observa tiene que ver con la racionalidad neoliberal, que ha tomado hegemonía desde los años 70’ en Latinoamérica. En los tiempos que corren, la lógica imperante de las relaciones sociales es la individualización del sujeto, y la fragmentación de los espacios colectivos de construcción, de los espacios de articulación social. La construcción de un sujeto individualizado, imposibilitado de solucionar sus problemas en conjunto, debiendo acudir al mercado de manera aislada para satisfacer sus demandas. En este sentido, el mercado se vuelve el dispositivo principal de organización de la vida social, prevaleciendo sobre las formas comunitarias y asociativas.

A través de distintas estrategias de fragmentación, “los sectores dominantes atomizan a la sociedad en grupos con escasa capacidad de poder, intentando impedir que se generen acuerdos y objetivos colectivos” (Binder, 1991:3). Manteniendo los intereses aislados y desunidos resulta más fácil ejercer hegemonía, imponiendo una racionalidad individualista y consumista.

En esta línea, las sociedades se vuelven cada vez más meritocráticas, donde el éxito y la prosperidad son un resultado exclusivo de la acción y el esfuerzo particular, independientemente del contexto. De este modo, se pasa por alto el rol del estado en lo que respecta a la garantía de ciertos derechos sociales, mientras que no se discute la desigualdad de oportunidades entre los distintos sectores, las problemáticas estructurales y transgeneracionales, etc.

Frente a este contexto global, de concentración e individualización, se emprenden acciones concretas desde los ámbitos locales, mediante políticas públicas impulsadas por gobiernos municipales. Dichas propuestas surgen como reflejo inverso de las lógicas de la globalización, priorizando el acceso al consumo, la economía local y la acción colectiva. Es el caso de la Feria Franca de Villa María, puesta en marcha desde septiembre de 2018.

Ésta iniciativa puede considerarse dentro de lo que aquí se denominan políticas de consumo, es decir, aquellas políticas destinadas a mejorar las condiciones de acceso a bienes y servicios para la población. Estas políticas pueden colocar el eje en mejorar el poder adquisitivo de la población, inferir en la formación de precios de los productos, sensibilizar acerca de qué tipo de consumo queremos como sociedad, facilitar la organización de los consumidores, entre otras.

Este caso de estudio se enmarca dentro del proyecto de investigación denominado “Políticas públicas e innovaciones sociales para el desarrollo: incidencias de redes sociales institucionales e informales en la provincia de Córdoba 2015-2020”. Dicho proyecto es financiado por el Instituto Académico Pedagógico de Ciencias Sociales (IAPCS) de la Universidad Nacional de Villa María. El objetivo general de este proyecto es caracterizar y comparar experiencias desplegadas en redes de articulación de actores sociales y políticos de diferentes áreas de incidencia de políticas públicas en la provincia de Córdoba en el período 2015-2020. La Feria Franca constituye una de las experiencias analizadas.

También resulta importante destacar que el IAPCS mantiene desde hace varios años a la ESS como una de sus líneas de investigación y extensión, lo que se ha visto reflejado en múltiples proyectos y actividades. La articulación con los actores territoriales que llevan adelante prácticas económicas solidarias es una acción clave en dicho propósito, que marca un importante recorrido efectuado.

La Feria Franca se enmarca en un abordaje de la problemática de acceso restringido al consumo de alimentos que tiene su base en el enfoque del desarrollo territorial, lo que implica una activa presencia del Estado en la cuestión social, la articulación permanente con otros actores públicos y privados para la identificación de problemáticas y generación de soluciones, y un abordaje integral de las problemáticas sociales, considerando variables políticas, económicas, socio-culturales y ambientales (Costamagna, Pérez, & Spinelli, 2013).

El otro marco conceptual donde se asienta la política es la Economía Social y Solidaria, entendida como un sistema económico que asegura una sociedad justa y equilibrada, y por otro, un proyecto de acción colectiva que tiene como objetivo la plena reproducción de la vida humana y la satisfacción de las necesidades de subsistencia de toda la población” (Coraggio, 2013:4). En este sentido, esta experiencia no tiene como objetivo central maximizar las ganancias de los productores, sino satisfacer las necesidades de reproducción económica de los consumidores. En la feria, el capital social tiene una vital importancia.

La Feria Franca como política pública se estructura en dos ejes fundamentales: la comercialización y la socialización. Con respecto al primer eje, la Feria se constituye como una herramienta que permite vincular directamente la producción con el consumo, bajo el concepto de “comercio justo”. Es decir, a través de la Feria se benefician tanto los productores, porque reciben un pago de acuerdo al valor real de los productos, como así también los consumidores, al acceder a precios más bajos que los que consiguen habitualmente en las góndolas de la ciudad. La clave se encuentra en poder evitar los eslabones intermedios de la cadena de valor de los productos, especialmente aquel vinculado al sector terciario o comercial, que por lo general se encuentra oligopolizado o monopolizado por empresas que concentran gran variedad y cantidad de productos y puntos de venta, pudiendo de esta forma especular con los precios con una determinante capacidad de poder.

En cuanto al segundo eje, la Feria es un espacio donde no sólo se compra y se vende, sino que se establece un encuentro entre las personas. En este tipo de mercados no se intercambian únicamente bienes y servicios, sino que al ser el espacio de encuentro y relaciones sociales se convierte muchas veces en un motivo primordial para aquellos que arriban a las ferias (Busso, 2011).

A partir de la Feria se genera un ámbito propicio para el diálogo, donde el “cara a cara” es el rasgo característico, donde prima el debate, la reflexión conjunta y la solidaridad. Esto sucede con todos los vínculos entre los actores involucrados en la política, es decir, productor-productor, productor-consumidor, consumidor-consumidor, productor-municipio y municipio-consumidor. Este es un elemento central porque se contrapone directamente con la lógica de individualización que instala el neoliberalismo, a través de la generación de un ámbito de organización frente a la fragmentación.

 

1. Análisis y Reflexiones en torno a las políticas públicas de consumo a nivel local

 

En este apartado se propone efectuar una serie de reflexiones y aportes para la comprensión de las políticas de consumo a escala local, a través de un análisis enmarcado en tres dimensiones principales: institucional, económica y organizacional. La metodología del trabajo consiste en un análisis cualitativo, basado en una recolección de datos a través de 3 técnicas principales: análisis documental (ordenanzas y notas periodísticas), entrevistas semi-estructuradas (a funcionarios públicos, feriantes y consumidores/as) y observación participante (a partir de la concurrencia al lugar los días que se realiza la feria).

En primer lugar la dimensión institucional, que engloba distintos elementos que dotan de legitimidad a la feria, como las áreas municipales y otras instituciones intervinientes, el soporte legislativo en el cual se apoya y las políticas que la antecedieron marcando un primer rumbo en la temática.

En segunda instancia la dimensión económica, donde se analizan algunas variables cuantitativas y otras de corte cualitativo, mostrando los resultados más importantes de la implementación de la política, y su aporte económico en cuanto a la ampliación del consumo y la producción local de alimentos.

Y por último, la dimensión organizacional, referida a las metodologías de gestión y control utilizadas para el desarrollo de la política, los recursos empleados y la relación entre los actores involucrados en la propuesta. Esta dimensión hace hincapié en los aspectos estratégicos y mecanismos operativos de la Feria.

 

1.1 Dimensión institucional

 

La institucionalidad de las políticas públicas es un rasgo determinante, “ya que facilita su legitimación y le otorga mayores posibilidades de sostenibilidad en el tiempo” (Suárez y Gasparrini, 2019). Dotar de institucionalidad a la política es una tarea fundamental de los gobiernos locales para la apropiación de la misma por parte de la ciudadanía. En este marco, entendemos a las instituciones como un sistema de estructuración de las relaciones sociales, basado en reglas de juego, pautas culturales, normas y organizaciones. Estas herramientas de institucionalización son necesarias para penetrar en el imaginario social, producir identidad e influir también en el accionar individual y colectivo de las personas.

La Feria Franca de Villa María comienza a funcionar desde septiembre de 2018, pero encuentra su origen en la sanción de la ordenanza N° 7184 que data de principios de 2017. Dicha ordenanza, luego de debates activos en el concejo deliberante, se aprueba por unanimidad expresando el consenso de las distintas fuerzas político- partidarias, constituyendo así el marco legal de base para la conformación de la Feria. Era de común acuerdo que la problemática de la alimentación requería de un esfuerzo conjunto de toda la sociedad local. En el cuerpo del texto, se detallan los principales objetivos, las áreas involucradas en su implementación, y algunos aspectos de su funcionamiento.

Lo primero que debemos destacar, es que la ordenanza de la Feria define como su finalidad la posibilidad de que las familias villamarienses, y en especial aquellas que se encuentran en situación de vulnerabilidad, puedan acceder a alimentos de calidad a un menor precio. Se pretende contribuir al desarrollo de políticas locales sostenibles que promuevan la seguridad alimentaria de la población de menores recursos.

En cuanto a los actores involucrados, el municipio es el encargado de impulsar o motorizar la política, a través de la Subsecretaría de Inclusión Social y Familia. Desde dicha estructura se trabajaron distintas políticas que marcan antecedentes, que son las trabajadas en este artículo. Quizá la más relacionada es la histórica feria de emprendedores y artesanos “Recorrido Socio-Productivo”, que comenzó hace más de diez años y todavía se mantiene vigente. Significó una experiencia concreta en lo que respecta a políticas de consumo, si bien se centra en productos no alimenticios. Al año 2020 dicha feria se encuentra consolidada, con más de 40 personas participando y con una periodicidad de 2 ediciones por mes. Por otra parte, a partir del año 2011, desde la Subsecretaría se articularon las políticas alimentarias del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación “Pescado Para Todos” y “Carne Para Todos”, propuestas que intentaban llegar con productos nutritivos a los barrios populares, y que marcaron un hito en la política pública de la alimentación.

Éstas políticas mencionadas, sumadas a otras de menor trascendencia, constituyeron antecedentes de la Feria Franca, poniendo en juego conceptos como la producción local, el consumo responsable, etc. Es decir, se produjo una acumulación de experiencias, metodologías de trabajo y saberes que contribuyeron a la conformación de la actual Feria.

Si bien la ordenanza fue el primer paso, fueron necesarias muchas instancias de reunión con productores, construcción de consensos con distintos sectores de la ciudad, diagramación de la logística hacia adentro del municipio, etc. Así, la voluntad política de la Subsecretaría de generar acciones que mejoren el bienestar de los vecinos, y de priorizar la articulación con otros actores del territorio villamariense como forma de trabajo, se refleja en el grado de institucionalización de las políticas y en los resultados cosechados.

De esta forma, encontramos otras áreas municipales intervinientes en la Feria Franca, como la Subsecretaría de Inspección General y la Subsecretaría de Cultura. La primera se encarga de controlar los distintos puestos en cuanto a su inscripción en los registros correspondientes, como así también en lo que respecta a procedimientos y normas bromatológicas. De esta manera se asegura que un órgano competente y con palabra autorizada garantice la calidad y sanidad de los productos. Por su parte, el área de Cultura participa mediante distintas actividades durante el desarrollo de la Feria, vinculando distintos talleres barriales, artistas locales y otras propuestas al espacio. Esta participación es muy significativa para realzar el propósito de socialización y encuentro que persigue la política.

Pero además del gobierno municipal intervienen otras instituciones vinculadas a la producción y el consumo, una de ellas es el Mercado de Abasto, que funciona como una Sociedad de Economía Mixta, es decir, gestionado por un directorio compuesto por representantes del gobierno local y de los puestos de venta. El Mercado se encarga de coordinar los puestos de la feria que comercializan frutas y verduras, ejerciendo un control en cuanto a lo legal (que estén inscriptos en el mercado como puesto). La otra es el INTA Villa María, dependencia nacional, que coordina una serie de puestos dedicados a la producción agroecológica, mediante un programa propio de asesoramiento técnico.

A grandes rasgos, se puede señalar que el proceso de institucionalización de la política se encuentra en una etapa de consolidación, con grandes avances en lo que respecta a conocimiento y aceptación por parte de la población local. Se estima aproximadamente una concurrencia de entre 2500 y 3000 personas por feria, que se mantiene en los distintos barrios donde se realiza.

La política se ha instalado paulatinamente en la agenda pública, cobrando una importante relevancia. Los medios de comunicación radiales, gráficos y virtuales constantemente están dedicando un espacio a noticias relacionadas con la Feria, la cual además cuenta con su página de Facebook propia, con llegada a más de 1000 personas en pocos meses de actividad.

 

1.2 Dimensión Económica

 

En primer lugar, cabe aclarar que desde este trabajo, se adopta una postura sustantivista de lo económico, diferenciándose de la visión formal de la economía (Polanyi, 1976). Para la perspectiva formal, la economía es una cuestión de decisiones individuales por las que se busca optimizar recursos, el menor costo y la maximización de las ganancias. Para el abordaje sustantivista, lo económico es un problema colectivo que se incrusta en cada sociedad y que cada sociedad resuelve de acuerdo a su cultura, sus posibilidades y sus instituciones. De esta manera, el significado sustantivo tiene que ver con la plena satisfacción de las necesidades, o con la reproducción ampliada de la vida humana.

En el período 2015-2019, Argentina ha vivido un proceso de disminución del mercado interno, a partir de una política macroeconómica que ha impactado en la pérdida de poder adquisitivo de las familias argentinas. Este proceso de disminución de las posibilidades de consumo está provocado fuertemente por una inflación que ha llevado a una recomposición de precios relativos donde los salarios han perdido en relación a la media de todos los precios, y donde las tarifas de los servicios públicos han crecido en una desproporción relativa que ha llevado a una disminución de los consumos de los hogares y un aumento de la pobreza.

Ante el contexto desfavorable para los sectores asalariados, surge la Feria Franca, anunciada a mediados de 2018 como una medida del gobierno local en respuesta a la pérdida del poder adquisitivo de las familias, producto de la crisis económica a nivel nacional. La lógica consiste en una intervención del gobierno local en el mercado de productos alimenticios, a través de un espacio que permite conectar directamente la producción con el consumo, evitando los eslabones de la cadena de valor que encarecen el producto.

Las políticas económicas, pueden distinguirse entre aquellas que buscan fortalecer e impulsar la oferta o la demanda. En este caso, la Feria Franca, si bien tiene su anclaje originario en el consumo, contribuye al mismo tiempo al sector productivo. En otras palabras, es una política que actúa tanto en el campo de la oferta de productos como así también en la demanda. Por un lado, se benefician los productores a partir de un canal de comercialización minorista mejorando sus ingresos mensuales a partir de la venta masiva. Por otra parte, los consumidores tienen acceso a productos alimenticios de calidad a un precio menor que los habituales.

Aquí se toca un punto central, ya que la Feria se constituye como un espacio de comercialización donde los productos se diferencian de los que se exhiben en góndolas de comercios minoristas, en lo que respecta a un elemento central: el precio. Ésta es la característica fundamental que le ha otorgado a la Feria una sostenibilidad en el tiempo y una aceptación generalizada en la sociedad local. Si se compara el precio del conjunto de los productos con lo que se puede encontrar en las góndolas de los comercios, se puede hablar de un promedio de 30% menos. Algunos productos como la leche y la carne, rondan entre el 40 y 50 % por debajo de lo que se ve en carnicerías, despensas y supermercados. Por lo tanto se genera un ahorro significativo en alimentos en las familias que consumen en la Feria.

Además, sin descuidar la calidad, los productos cuentan con la certificación bromatológica correspondiente, la cual es controlada, como se mencionó, por el municipio. La diferencia de los productos perecederos en comparación con los que se venden en los comercios de la ciudad es significativa, ya que en estos lugares pasan varios días antes de venderse, y se emplean en muchos casos técnicas de conservación que deterioran su calidad. En la Feria, las verduras, las frutas, las pastas, las carnes, los huevos, los lácteos y los panificados son frescos, lo que impacta directamente en una mejor nutrición.

Otro aspecto que interesa a los fines analíticos de esta experiencia, refiere al tipo de actividad económica a la cual se apunta. Las actividades básicas consisten en todas aquellas que generan entrada de dinero al territorio. Las actividades económicas no básicas, paralelamente, son las que producen circulación de dinero dentro del territorio. Estas últimas promueven que el dinero se mantenga en el territorio y no se “fugue” a otras latitudes. Entonces se produce un “efecto multiplicador”, que consiste en una doble inferencia, tanto en los ingresos de los productores como en el ahorro de los consumidores. Para mencionar un ejemplo concreto, basta con observar la leche. Se vende un promedio de 1200 litros por mes, a un precio de $30, lo que significan $36.000 de ingresos brutos para los productores. El precio en góndolas de almacenes y supermercados es de $55, los que representarían $66.000. Entonces, en un mes, el total de ahorro sólo en leche es de $30.000. Todo ese dinero, que queda en manos de productores y consumidores locales, se vuelve a volcar en el territorio, a través de la compra de productos y servicios. Éste efecto multiplicador es un elemento importante en la dinámica económica local, el cual será objeto de análisis en posteriores trabajos.

Por lo tanto el impulso de políticas que apoyen actividades no básicas está muy relacionado con una perspectiva de desarrollo territorial, donde las cadenas de valor locales toman protagonismo, mejorando las condiciones de la producción y el consumo local. Esta perspectiva es antagónica con la que caracteriza a las cadenas de valor globales, donde los capitales se originan en distintos ámbitos locales pero rápidamente se transfieren a grandes grupos económicos de carácter trasnacional, con presencia en muchos territorios locales del globo (Foa Torres, 2013). La Feria Franca entonces constituye una política vinculada a las actividades no básicas, con el eje puesto en el desarrollo territorial.

 

1.3 Dimensión Organizacional

 

La cuestión organizacional es otra arista determinante para el funcionamiento de la política, ya que implica la coordinación tanto de aspectos estratégicos como así también operativos. Construir una estructura organizacional planificada y adecuada a las características del instrumento de política, permite minimizar las posibilidades de que surjan problemáticas, y contar con respuestas efectivas en caso de que se produzcan.

Si se toma la clasificación de acuerdo al grado de apoyo institucional (Ferrer et al, 2016), la Feria Franca de Villa María es una feria de alto apoyo: el gobierno local detenta el mayor protagonismo en la organización, en el aporte de recursos y en la resolución de problemas de funcionamiento.

A pesar del rol protagónico del municipio, un elemento que se destaca es la gestión en red, que conlleva la participación de los productores involucrados en la toma de decisiones sobre las distintas dimensiones de la política. En la gestión de las redes el punto de enfoque se encuentra en los procesos de interacción entre los diferentes actores y los medios por los cuales se pueden estimular, mantener o cambiar estos procesos cuando sea necesario (Fleury 2002). A diferencia de la gestión vertical, gestionar en red permite responsabilizar a distintos actores sobre distintas tareas, generando sentido de pertenencia con la política. Además, posibilita tomar decisiones en base a distintas perspectivas y considerando los distintos intereses en juego, en una lógica de debate y generación de consensos.

Entonces en las redes no es posible hablar de jerarquías absolutas, sino más bien de jerarquías relativas o heterarquía en las relaciones. Bajo esta lógica, un actor puede asumir una posición de jerarquía en un momento determinado, pero ésta no es absoluta ni permanente, sino que es dinámica y parcial (Poggiese, 1999). La capacidad de influencia y la acumulación de poder de ciertos actores no es unilineal sino que va fluctuando de acuerdo a los momentos y procesos que la red atraviesa.

Bajo esta concepción, se organizan reuniones periódicas donde se tratan distintos temas que hacen a la coordinación estratégica y operativa de la Feria, como los precios y calidad de los productos, las necesidades poblacionales, los barrios donde se instala, la comunicación interna y externa, entre otros. En estas reuniones todos los productores pueden expresar sus ideas, proponer iniciativas, y tener injerencia en la toma de decisiones. Uno de los productos o resultados de esta forma de gestionar es el reglamento interno de la Feria, que establece las facultades de cada actor involucrado, las obligaciones, motivos de sanciones, etc. Dicho documento es el reflejo de muchos debates, acuerdos a partir de la diversidad y consensos logrados.

Otro aspecto importante es la cuestión acerca del despliegue territorial o la deslocalización, que implica que la Feria tenga un carácter itinerante, recorriendo todos los barrios de la localidad. La estructura municipal, desde el año 2004, se encuentra descentralizadas en 8 dependencias con presencia en zonas estratégicas, desplegando un sistema cobertura estatal en todos los barrios. Estos organismos denominados MuniCerca, han permitido generar un contacto directo y fluido con los vecinos, detectar fácilmente las problemáticas y necesidades, recibir propuestas y proyectar acciones con los actores territoriales. A través de esta herramienta de gestión, se articula con distintas instituciones y organizaciones barriales (centros vecinales, talleres culturales, etc.) para coordinar espacios, horarios y actividades en torno a la Feria.

Llegar a todos los barrios es una decisión política del municipio y los demás actores intervinientes, a partir del conocimiento de la situación de vulnerabilidad que están atravesando los sectores con bajos ingresos, ubicados en su mayoría en los barrios periféricos de la ciudad. De esta manera, la instalación de la feria en los espacios públicos de los barrios con productos de calidad y a precio diferenciado permite aliviar en parte la notable caída del poder adquisitivo. Por otra parte y como ventaja colateral, el hecho de que la Feria vaya rotando por toda la ciudad, disipa los conflictos que pueden generarse con el sector comercial, evitando permanecer siempre en el mismo lugar y generar “competencia” siempre con los mismos actores económicos.

El tercer elemento interesante en la dimensión organizacional es la cuestión logística-operativa. El municipio pone a disposición 40 gazebos para los puestos, que se colocan sobre los espacios públicos el día anterior a la realización. También se encarga de la provisión de electricidad para aquellos puestos con productos que necesitan conservación en frío o la utilización de balanzas. En el armado de la estructura de la feria, intervienen distintas cooperativas de trabajo locales, por lo que se genera también trabajo indirecto, haciendo hincapié en las organizaciones de la economía social. Por otro lado, los productores son quienes a la mañana temprano el día de la Feria, acomodan sus puestos y disponen la mercadería para la llegada de los consumidores. Es decir, hay un trabajo mancomunado entre los actores involucrados y las tareas operativas se encuentran coordinadas y correctamente distribuidas.

 

Conclusiones

 

La Feria Franca de Villa María se constituye como una política local de acceso al consumo, con anclaje teórico en el desarrollo territorial y la Economía Social, donde la comercialización y la socialización son los ejes vertebrales. Ésta política posibilita al mismo tiempo el beneficio de productores y consumidores locales, produciendo efectos multiplicadores sobre el dinero del territorio, así como también promoviendo la colectivización de las necesidades y acciones.

Esta herramienta permite efectuar una respuesta local a las lógicas globales de concentración económica y fragmentación social. Con el presente artículo se intentó poner en común una serie de reflexiones y aportes en torno a estas políticas, haciendo foco en las dimensiones económica, institucional y organizacional. Resulta necesario, para finalizar, poner en cuestión algunos debates que a nuestro entender revisten una importancia significativa para pensar el presente y el futuro de la política.  

En primer lugar, la discusión sobre la permanencia del Estado Municipal, que consiste en problematizar si el gobierno local debe ser un actor que se mantenga siempre al frente conduciendo el espacio o si debe desempeñar un rol de acompañante o tutor hasta que el proceso se consolide, logrando la autonomía plena de los productores. La modalidad de gestión en red parece ser eficaz y eficiente, donde el gobierno local tiene un rol de coordinador, pero los productores son protagonistas de la construcción de la herramienta. En este sentido, a través de la lógica del desarrollo territorial, se produce generación de comunidad, que refiere a la importancia de romper progresivamente lógicas verticalistas y jerárquicas, para producir mayor fortalecimiento de los vínculos entre el estado y la sociedad civil.

En cuanto a los desafíos de esta gestión en red, radican en lo que Blanco y Gomá (2003) definen como la gestión de las interacciones internas y la gestión de la estructura de la red. La primera consiste en poner en juego mecanismos de gestión que entre otras cosas, mantenga en actividad constante la red mediante estímulos concretos, fortalezca la densidad de los vínculos entre los actores, y facilite las sinergias en base a acuerdos comunes. La cuestión estructural, por su parte, implica controlar el grado de permeabilidad de la red, decidiendo la entrada y salida de actores en beneficio del objetivo común, y paralelamente ir consolidando un lenguaje o marco referencial compartido en torno a la temática de la política pública, pensando también en procesos de mediano y largo plazo.

Otro eje de debate nos remite al “intercambio de problemas”, en términos de Matus (2007), proceso clave en la gestión de políticas, que implica la priorización de actores y situaciones y la consecuente toma de decisiones, como así también la solución de uno o más problemas y al mismo tiempo la generación de otro/s. En la Feria se prioriza abordar el problema del acceso al alimento y de caída del poder adquisitivo de los vecinos. Dicho abordaje genera el problema de la competencia de la Feria con los negocios barriales, que en algunos casos desemboca en reclamos de los comerciantes. En todo caso, es mucho mayor la cantidad de personas beneficiadas que las perjudicadas, al mismo tiempo que el hecho de que sea cada quince días no genera una competencia diaria, sino que es eventual.

Por último, otro debate necesario radica en cómo potenciar esta herramienta con políticas complementarias, que sigan generando ahorro en los vecinos, a través de mejoras en el poder adquisitivo. El viraje político que se produjo a partir de fines del 2019 con el triunfo de un gobierno a nivel nacional que pone como prioridad principal la problemática alimentaria, incita a generar acciones conjuntas de articulación multinivel. Por ejemplo, se puede vincular la tarjeta alimentaria, buscando la generación de descuentos en distintos productos y servicios seleccionados, mediante convenios entre el sector comercial y el municipio. Este instrumento podría implementarse tanto en los puestos de la Feria como así también con otros locales de la ciudad.

También el lanzamiento reciente de políticas nacionales como el Plan Federal de Ferias y el Programa Sembrar Soberanía Alimentaria, que en el gobierno anterior no existían, permite pensar escenarios más favorables para la articulación multinivel, impulsando iniciativas de consumo local. Por otra parte, el mundo de las monedas complementarias o monedas sociales es todo un campo por explorar, por lo que podría ser interesante ensayar una prueba piloto del funcionamiento de dicha herramienta en el sistema comercial de la Feria.

 

Referencias

 

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Costamagna, P., Pérez, R., & Spinelli, E. (2013). Elementos de un enfoque pedagógico para el Desarrollo Territorial. Programa Conecta DEL BID FOMIN. Diciembre.

 

Ferrer, G., Barrientos, M., & Saal, G. (2016). Caracterización de las ferias francas de productores agropecuarios en la provincia de Córdoba (Argentina). Fave. Sección ciencias agrarias, 15(1), 0-0.

 

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Enviado: 17/02/2020

Aceptado: 21/09/2020

 

Cómo citar este artículo:

 

Gasparrini, G. R. y Suarez Fossaceca, G. A. (2020). Debates y reflexiones en torno a las políticas públicas locales de acceso al consumo. El caso de la Feria Franca de Villa María. Otra Economía, 13(24), 126-135.



* Lic. en Desarrollo Local- Regional. Universidad Nacional de Villa María. Becario Doctoral CONICET, Villa María, Córdoba

** Mgter. en Administración Pública, Decano Instituto Académico Pedagógico de Ciencias Sociales.

Universidad Nacional de Villa María, Villa María, Córdoba.

 

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[1] Informe de la Organización OXFAM, año 2017