Presentación






Al igual que en números anteriores, nos complace compartir en este número 27 un conjunto de experiencias y reflexiones realizadas con diversos enfoques y acentos, que revelan algunas de las sensibilidades presentes en los múltiples senderos de la transición hacia otra(s) economía(s) y expresan una parte de la intensa trama de conversaciones entre autorxs, revisorxs y equipo editorial que precede a ésta y a cada una de nuestras publicaciones.

En todas ellas podemos advertir líneas comunes, entre las que se destaca la consideración del Estado como tarea, a través del diálogo y el debate con las políticas públicas en sus distintas etapas, entendidas como un factor relevante para la profundización, sostenibilidad, escala y eficacia de las prácticas de Economía Social y Solidaria, así como para fortalecer las dinámicas democratizantes de la sociedad creando escenarios de creciente participación con protagonismo popular.

Asimismo, en todos los trabajos percibimos la generalización de actitudes propositivas en clave de transformación social, que —ante la marginación, la injusticia y la falta de oportunidades padecida por enormes contingentes de latinoamericanos y latinoamericanas— no aceptan como respuesta su inclusión subordinada al mercado como “pobres asistidos”.

Abrimos este número con una contribución de César Giraldo, quien desde Colombia interpela algunas miradas románticas sobre la economía popular, advirtiendo que allí la solidaridad no siempre es evidente, aunque sí puede existir en lo comunitario, en los procesos de ayuda mutua y cooperación; y a partir ellos es posible crear escenarios favorables mediante la politización de las acciones que —desde una valoración de lo común en los espacios de cercanía, mediante la discusión y la negociación— puedan proyectarse luego hacia toda la sociedad, conquistando e instituyendo derechos sociales y políticos, lo que confiere centralidad a la disputa por el Estado.

Por su parte Rosana Sosa describe desde una ciudad de dimensiones intermedias en la provincia de Buenos Aires (Argentina) la relación de algunos aspectos de la cuestión urbana con la Economía Social y Solidaria, focalizando en elementos identitarios y culturales, y proponiendo la generación de instrumentos concretos que confluyan en la conformación de un Banco de Experiencias como repositorio de saberes y experiencias de los actores de la ciudad que han desarrollado experiencias novedosas, innovadoras y contrahegemónicas, sistematizadas y disponibles para propios y ajenos.

También desde Argentina Gonzalo Vázquez analiza los riesgos que asumen las organizaciones de la Economía Social y Solidaria al adoptar —o intentar adaptar— herramientas del management capitalista que pueden erosionar la identidad de la organización, y destaca la necesidad de innovar y construir colectivamente herramientas y prácticas de gestión coherentes con los principios solidarios y al mismo tiempo eficaces, y proponiendo estrategias de intercooperación, integración en mercados sociales, acciones de representación y lucha política.

Desde Uruguay, Anabel Rieiro, Sofía Latorre y Camila Ferro, preocupadas por “la violencia epistémica que muchas veces reproducimos como universitarias al relacionarnos con el medio”, proponen algunas claves reflexivas acerca de los modos de investigar presentando una experiencia de “construcción de conocimiento singular (de) coproducción, reflexividad dialogal y coescritura (contrapuesto al) modelo dual binario racionalidad-emocionalidad que estructura la textualidad académica y los marcos interpretativos y epistemológicos de las ciencias sociales”.

Rafael de Almeida Martarello (Brasil) considera que la política de apoyo a las empresas recuperadas por trabajadores, en general se limita a apoyos superficiales que no tienen en cuenta sus debilidades, su formato solidario, su situación institucional y finalmente no contribuyen a la consolidación del movimiento autogestionario. El autor propone adoptar una visión multicéntrica de las políticas públicas como arreglos institucionales complejos que requieren la participación de diversos actores sociales en el ciclo completo desde su concepción hasta su implementación.

Duarcides Ferreira Mariosa, Leandro  Pereira Morais, Brígida Rocha Brito, Orandi Mina Falsarella, Cibele Roberta Sugahara y Samuel Carvalho De Benedicto reflexionan sobre la contribución de la economía social y solidaria para fortalecer la autonomía cultural y la independencia financiera de poblaciones indígenas en un área de reserva de desarrollo sustentable de Amazonia, mediante la valorización turística de recursos materiales, simbólicos y saberes de las comunidades tradicionales basada en la autogestión y la participación democrática de base cooperativa.

Lilian Hernández Nolasco y María Soledad Ramírez Flores analizan las políticas de fomento a la economía social y solidaria en México, focalizando en los actores, su convergencia y el alcance de sus acciones. Destacan el rol de los Nodos de Impulso a la Economía Social y Solidaria (NODESS) promovidos por el INAES como alianzas territoriales de gobiernos locales, organizaciones de la economía social e instituciones universitarias, estas últimas aportando desde un enfoque que trasciende lo educativo y se proyecta como parte de un proceso de transformación social.

Lady Diana Torres (Colombia) formula una estrategia para la localidad de Tunjuelito en Bogotá, orientada a desarrollar su autonomía y sostenibilidad a partir de sus propias potencialidades: la disposición emprendedora de la población, su preocupación por los temas ambientales, los saberes de las comunidades indígenas y su experiencia asociativa; aclarando no obstante que todos estos factores deben ser inscriptos en proyectos de largo plazo y complementados con la articulación entre los diferentes espacios institucionales del estado local y nacional.

Montserrat Miño (Argentina) indaga en la conformación de la comercialización solidaria, a partir del análisis de dos programas estatales, sugiriendo la necesidad de políticas integrales que aborden simultánea y articuladamente las múltiples problemáticas involucradas: el desarrollo productivo diversificado, la producción solidaria, la agroecología, la calidad nutricional de la población, la trazabilidad de los bienes, la desconcentración de los mercados, la publicidad, la participación ciudadana, el acceso a la tierra, las compras estatales y la logística, entre otras.

Finalmente, completamos este número con la reseña de Maurício Sardá de Faria (Brasil): “Dialética da Autogestão em Empresas Recuperadas por Trabalhadores no Brasil”, de Fernanda Santos Araújo y/o (org.); y la reseña de Laura Mabel Zang (Argentina): “Yerba mate y cooperativismo en la Argentina Sujetos sociales y acción colectiva en el NEA (1936-2002)”, de Lisandro Rodríguez.

En síntesis: 9 artículos y 2 reseñas escritos desde 5 países latinoamericanos con diversas miradas y matices que alimentan nuestra obstinada vocación de lectura de estas experiencias como signos del “otro mundo posible” y esperanzadores conjuros de la devastación neoliberal de nuestras sociedades.



Daniel Maidana

Editor